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Al pisar Malekula sabes que has entrado en otra dimensión. El verde perenne de la jungla que cubre toda la isla, las historias de caníbales, enanos, el hermetismo con que guardan sus creencias y la palabra Tabú, siempre presente, marcaron un viaje regado por el kava y la superstición.

Desembarcamos casi embrujados por una larga noche de 24 horas de vomitera, revolcones y estómagos vacíos que nos brindó la lavadora con la que navegamos desde Port Vila, capital de Vanuatu. No fue fácil, pero una vez que el suelo dejó de dar vueltas alrededor nuestro, pudimos comenzar a conocer un poco a nuestra anfitriona, aceptando encantados, la invitación a pasear por su jardín.

Quería agradecernos nuestra visita cocinando el plato tradicional de Vanuatu, el Lap Lap, consistente en la ralladura de mandioca con hojas de “cabbage isleña”, judías, pescado, o carne, y rociado con leche de coco, envuelto en hojas de platanera cocinado a fuego lento entre las brasas. Tradicionalmente, se prepara para simbolizar el acuerdo de paz entre familias o cuando dos extranjeros extraviados aparecen en tu alojamiento.

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Preparativos

El jardín resultó ser hectáreas y hectáreas de jungla comestible, daba igual en qué dirección miraras que siempre encontrabas algo que echarte a la boca, si no eran cocos, eran pomelos, cacao entremezclado con mandiocas…, que llenaron nuestras sacas en poco tiempo. Aunque el punto exótico lo puso la familia que vivía en medio del jardín.

Entre cientos de flores y bananos, se erguía una pequeña edificación que habitaba una entrañable pareja de ancianos con su hija, un lugar tan alejado de toda civilización que chocaba ver un Belén con todo lujo de detalles, mostrándonos hasta donde habían llegado los religiosos en su afán evangelizador ¿A qué habrían venido aquí los misioneros?

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La casa del jardín

Fue en la cena, rodeados de una oscuridad profunda rota por una pequeña linterna donde miles de insectos hacían su pequeña rave particular, cuando empezamos a empaparnos de la cultura local. Mientras hacíamos pelotas con el Lab Lab entre los dedos para devorarlo sin compasión, el anfitrión se arrancó a contarnos parte de sus secretos que nos llenaron de dudas y que respondía con largos silencios, ¿qué esconderá este hombre?

A pesar de la presencia de todas las ramas del cristianismo católicos, mormones, evangélicos…que tienen una enorme aceptación entre la población, no han dejado de lado las creencias en la Magia Negra, señalándonos a su vecino como un brujo oscuro, o en la presencia de extrañas criaturas que no dudaría en relatar con todo lujo de detalles.

“En Vanuatu existen dos clases de “espíritus enanos”, unos habitaban en las montañas de la isla de Santo, a pocos kilómetros de Malekula, y otros en la selva. Estos últimos bajaban todas las noches a la playa donde recolectaban conchas. De madrugada, podías seguir su rastro gracias a las conchas que iban dejando caer en su camino de vuelta a la jungla, no eran pocos los vecinos que decían haberlos visto. “

Nada pudimos arrancarle sobre los caníbales de la isla de enfrente, Rano, o sobre los huesos de los antiguos jefes que guardaban en la otra isla, Wala, sus esquivas contestaciones, sus negativas a dejarnos marchar para acampar allí al día siguiente y sus continuos silencios a las persistentes indagaciones en su cultura, nos empezó a crear una desconfianza sobre los extraños misterios que rodeaban al lugar.

Proseguimos camino hacia la isla de Vao, más al norte de Malekula, donde ya se divisa a lo lejos la isla de Santo y en la que pudimos tener nuestra primera experiencia con los enanos que nos relataban.

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Vao Island

Esta pequeña isla habitada por cerca de 2000 personas, con su imponente iglesia en el centro que contrasta con las frágiles edificaciones que tiene alrededor y que queda en nada, si se compara con los majestuosos ficus que la rodean, tiene un solo alojamiento, Julliet Bungalow.

Una pequeña cabaña de madera cerca de la playa, a la que se llega por un camino que hace pensar que estás en la aldea de Asteríx y Obelix, pero tropical. La dueña Julliet, una encantadora mujer parlanchina con la que estuvimos horas hablando ella en bismala, nosotros en inglés, nos contaba todas las cosas prohibidas, “Tabú”, que había en la isla, que no eran pocas.

El hecho de que una mujer cruzase por la curva que creaba la playa era Tabú, la tradición consideraba que desencadenaría una catástrofe que inundaría la isla, lo mismo ocurría si atravesaban una de las arterias principales del poblado que quedaba prohibido totalmente para ellas.

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Julliet Bungalow

Aunque Julliet decía que era ridículo, se andaba con cuidado al darnos su opinión, incluso bajaba el tono de la voz hasta un susurro al hablarnos del canibalismo y las personas mayores del lugar, “son malos” “mala gente” era su coletilla final.

Fue por la noche, cuando se dice que salen los fantasmas, el momento que todo cobro sentido y tuvimos nuestro contacto con los enanos. Desde nuestra cabaña, reflejados los cuerpos por la luz de la luna llena y emitiendo algún sonido, podíamos ver a escasos metros como el suelo tenía vida, emitía soniditos de conchas. ¿No jodas que iba a ser verdad? Nuestra incredulidad máxima hacia estas creencias se veía enfrentada a la realidad, ¡No podía ser cierto! ¡Pero lo era! Ahí estaban los enanos frente a nosotros, cientos de ellos dejaban ver sus cuerpos marrones a la luz de nuestras linternas. ¡Os encontramos! Tropecientas cucarachas brotaban del pozo negro del retrete y se esparcían invadiendo lentamente la isla, coloreando de marrón y asco todos los lugares a los que dirigías la vista, no había escapatoria, por mucha mosquitera por medio, nos habían ganado, estábamos rodeados y solo nos quedaba esperar al amanecer.

Pocos días después, dejamos a Julliet y sus enanos para dirigirnos a Santo, con una mezcla de sensaciones al saber que dejábamos atrás un lugar mágico y al que siempre recordaremos con especial cariño. Pero algún día volveremos a buscar a los espíritus.

Escrito por C.Benítez

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2 comentarios

  1. Mucho Vanuatu y mucho Sri Lanka pero no veo nada de los Narejos o Fuente Álamo…..

    1. Una de Los Nietos y Los Urrutias no estaría nada mal la verdad

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